Valorar es un valor.

En épocas de crisis tendemos a tomar consciencia de el valor de las cosas, y hablo de las crisis económicas donde los precios se vuelven un factor clave en la decisión de compra y también de aquellas crisis personales donde uno busca encontrar el origen de aquello que nos inquieta, al descubrirlo, es importante saber su verdadero valor; y hablo de verdadero, por que tanto en el marketing como en la vida real las cosas tienen dos valores diferentes, el real y el percibido.

El precio en el marketing es fundamental porque es la principal vía de crecimiento empresarial, una correcta política de precios permitirá que los objetivos de ventas se cumplan y por tanto el producto en cuestión podrá hacer frente a la competencia.

Para establecerlo correctamente hay 7 factores principales a tener en cuenta:

1.Los objetivos de la empresa, porque en función de estos determinaremos los márgenes de beneficio que se requieren.

2.Los costes de fabricación, que son la base de la que partimos en la búsqueda de rentabilidad.

3.La elasticidad de la demanda, es decir, cuan sensible es el mercado en sus actitudes de compra ante la subida y bajada de los precios.

4.La competencia, porque los precios que ésta establezca condiciona en cierta medida los nuestros para poder tener un posicionamiento positivo en el mercado.

5.Los proveedores e intermediarios, porque dentro de los cálculos para fijar los precios deben incluirse los gastos y tasas a cubrir para estos.

6.Ciclo de vida del producto en el mercado, porque en función de su grado de madurez el precio puede variar, ya sea para potenciar su compra, mantenerla o estimularla.

7.Valor percibido, no hablamos de valor monetario, sino más bien del valor basado en la calidad y como éste satisface las necesidades tangibles (de uso) e intangibles (de estima) del consumidor.

Y en este último punto me gustaría ahondar, y es que en muchas ocasiones nos olvidamos del verdadero valor de un producto, tendemos a centrar el deseo de compra a una variable más intangible, compramos en la medida en la que nos satisface emocionalmente ya sea generándonos un sentido de pertenencia o por una buena estrategia de engagement por parte de la marca.

Y no digo que esto sea un error, al contrario creo que las marcas que consiguen crear un vínculo emocional es porque han gestionado de manera efectiva la publicidad, simplemente creo que es el consumidor quien debe efectuar un análisis en el proceso de compra para evaluar la coherencia entre la calidad y el precio, de este modo el consumo es más responsable.

Aprender que cosas necesitamos y que cosas son imprescindibles forma parte de la vida; y hay un spot que la marca de chocolates Valor lanzó hace unos años para promocionar la gama de producto sin azúcar, que a mi parecer encierra muy bien este mensaje:

Y es que, de la misma forma, creo que en la vida cotidiana también tenemos que aprender a diferenciar entre el valor real y el percibido, porque cuando trasladamos el afecto a las cosas y personas olvidamos que el verdadero balance llega cuando el precio que pagamos por algunos momentos es demasiado alto; no se trata de atribuir valor, se trata de hacer valer lo que somos, damos y tenemos.

4 comments on “Valorar es un valor.

    1. Hola rocio!
      Me encanta cuando encuentro gente nueva que me lee y más si también son bloggers, porque sabemos que no es fácil sentarse frente al pc y “abrirse” en mente y sentimientos a otros desconocidos….

      Y si, aveces se nos olvida que comprar no atenúa ni aporta hechos, solo objetos…porque al final somos solo nosotros mismos.
      Me encantará seguirte teniendo como lectora.
      Un saludo

  1. Hola amiga me gusta mucho la forma en que enlazas las cuestiones del marketing con las de la vida cotidiana y aterrizas conceptos que parecen inconexos pero que definitivamente están relacionados con la forma de comprar, con nuestras preferencias, con nuestras percepciones y es que pareciera que van de nosotros hacia afuera pero a veces van de afuera hacia dentro de ti, es decir para mi es muy claro que las determinantes en el consumo de productos tienen que ver con las necesidades y la búsqueda de satisfactores para ellas pero ocurre también que la forma en que percibimos esas necesidades puede atribuirle valor incluso a lo que no lo tiene o bien dejarse influir por un marketing tan bien instrumentado que cree una necesidad y nos haga percibirla como imprescindible en este sentido podría ser que ” confundamos ” un valor real por uno magnificado o disminuido por nuestra percepción, puede ocurrir también lo contrario es decir que desde nuestra percepción atribuyamos valor a lo que no lo tiene solo porque hemos magnificado o disminuido una necesidad que generalmente esta relacionada con nuestra autoestima y en este sentido concuerdo absolutamente con lo que señalas pues hacer valer lo que somos damos y tenemos es la verdadera medida para atribuirle valor a todo.

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