Con los pies en la tierra, siempre que puedas.

Que tranquilidad nos da conocer el terreno que pisamos, saber cuales son nuestras opciones de movimiento y sentirnos protegidos por quienes nos acompañan en el trayecto de la vida. Pero ¿alguna vez has contemplado la posibilidad de que de un momento a otro todo tu mundo cambie radicalmente? ¿que pasaría si el suelo que te mantiene en pie, fuera el mismo que desaparece ante tus ojos?

Los chicos de North Face Korea han llevado al límite a sus clientes, poniéndolos en la inquietante situación de ver desaparecer el suelo de la tienda, así estos tendrían dos opciones, dejarse caer o intentar afrontar la situación escalando por las paredes -rocódromo que tenían a su alcance; una vez aferrados a la pared, les proponían que en 30 segundos se hicieran con uno de los nuevos modelos de abrigos de la marca,un premio justo por la perseverancia y las ganas de seguir adelante, explorando el mundo hasta sus últimos recursos.

Este tipo de acciones de marketing son brillantes es términos de notoriedad, porque el efecto sorpresa genera un engagement a largo plazo con quienes pudieron experimentarlo, crear buenos recuerdos positivos en un cliente es una inversión invaluable a largo plazo; además es una acción susceptible de viralidad y por tanto de ser objeto de controversia en el mundo digital. Por otro lado lanza un mensaje claro y muy en sintonía con la filosofía de la marca, que busca posicionarse en el mercado como un referente para quienes disfrutan de deportes de montaña, aventura y para quienes explorar es un aliciente en la vida.

A mi me parece una metáfora excelente de como en la vida cotidiana nos vemos sometidos en más de una ocasión a dificultades que nos ponen en jaque; situaciones que sin pedirlas, nos sacan de nuestra zona de confort y que por inesperadas o no deseadas nos descolocan casi al punto de hacernos sentir perder el suelo del terreno que conocemos y del que nos sentimos propios. Pero nuestro espíritu guerrero y quizá el mismo miedo de caer, nos eleva el valor, nos aferra a las paredes y nos termina animando a saltar a lo nuevo, a lo desconocido, a todo aquello que represente la oportunidad de volver a sentirnos premiados, cobijados.

Esas emociones negativas son el motor de la transformación, si las asimilamos correctamente, son las que nos van a permitir seguir explorando para encontrar un nuevo terreno firme que acoja nuevamente nuestras ambiciones, sueños y planes de construir. Porque para poder saber que estamos en terreno firme hace falta haberse sentido sin los pies en la tierra.

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